
Anteayer acabé de ver el último capitulo de la temporada final de los Soprano
¿Y que puedo decir? Bueno, para empezar que
ESTE POST ESTA LIBRE DE SPOILERS (respirad tranquilos,
my freaky friends).
Se me han hecho eternos los días hasta tener el dvd con los episodios finales entre las manos. Desde que anunciaron su salida parecía que nunca iba a llegar: que si la temporada saldría en dos packs por separado, que si luego posponían sin motivo la fecha de lanzamiento del segundo ... reconozco que viví una agónica espera, sabiendo que esos mismos capítulos estaban al alcance de un solo click gratuito en Internet y que miles de personas ya habían visto la
gran finale en su momento.
Podía haberme ahorrado todo el padecimiento perfectamente, del mismo modo que hacemos muchos con los capítulos de otras series maravillosas - como
Perdidos - los cuales pirateamos sin escrúpulos pocas horas después de su emisión en primicia por la tele, recién saliditos del horno
Pero sucede que
Los Soprano no es
Perdidos. Si
Perdidos es una apetecible hamburguesa americana en su punto, los
Soprano equivale mas a un plato de
alta cuisine, que merece ser paladeado del modo adecuado. Llamadme romántico, pero con esta serie no concibo otro modo de hacer las cosas que esperar( o desesperar) por la edición de la temporada de turno en dvd, para hacerme con ella, desenvalar la caja, contemplar el diseño, y poder sostener esa preciada alhaja en mis manos...algo físico que atesorar orgulloso en mi estantería y que al pasar por al lado pueda mirar, tal vez acariciar y sonreír.Es un ritual que recomiendo y que con esta serie, vale la pena seguir.
Existen antecedentes de series brillantes, como
La Dimensión Desconocida,
Twin Peaks, los primeros
Simpsons... que elevaron los standards de calidad a los que la caja tonta nos tenia acostumbrados. Oasis en medio del desierto.
Luego llegaron
Tony Soprano y compañía y el panorama televisivo cambió. Esta serie estaba tan cuidada hasta el último detalle, que supuso un toque de atención sobre las posibilidades que la pequeña pantalla podía ofrecer: Un guión, unas interpretaciones y una coherencia interna al nivel del mejor cine, con la ventaja de que podía alargarse horas, horas y más horas, con lo que esto supone de positivo si sabes desarrollar cada uno de las situaciones con sutileza y en profundidad y cada uno de los personajes en toda su complejidad y riqueza de matices.
Y en eso creo que no hay (difícil que la haya) una serie de una calidad tan exagerada como
Los Soprano Dios, ¡pero si en estos siete años he acabado conociendo más a fondo las motivaciones, miedos, sueños y angustias de ese grupo de tarados que protagonizan la serie que la de muchas personas reales que conozco !... Ha sido mucho tiempo cada vez más absorbido, viviendo con más intensidad los gozos y las sombras de
Tony Soprano y sus disfuncionales familias (tanto la de sangre, como la formada por ese entrañable puñado de sociópatas con que "trabaja").
Por no hablar de la maestría con que están filmadas algunas escenas, el magnífico uso de la música, la cuidada fotografía...
La mayor influencia cinematográfica de
los Soprano la encontramos en la deslumbrante
Uno de los nuestros (tal vez mi peli preferida) pero no cometáis el error de creer que esta serie va simplemente de mafiosos porqué es mucho más que eso. Es una tragedia griega, un tapiz inmenso y complejo, tejido durante siete años y sin una puntada mal dada.
Esta ultima semana
Roser y yo hemos estado, por última vez, experimentando nuevas peripecias dentro del pellejo de
Tony Soprano.
En los primeros momentos de esta coda de la sexta temporada una sombra de fatalidad se palpa en el ambiente, como calma que precede a la tormenta. Luego...pasan cosas, y nos vemos abocados a un desconcertante y discutido final (que tardas en asimilar, pero que visto fríamente encaja perfectamente en una serie tan fresca e iconoclasta como ha sido
Los Soprano).
La verdad es que la ansiedad que tenia por ver la serie hasta que esta cayó en mis manos, con el paso de los episodios se fue convirtiendo en tristeza.
Porqué de repente, al comenzar a ver el ultimo episodio, me di cuenta de que aquella era la ultima vez que iba a contemplar a
Tony cruzando en su coche el puente de
N.Y a
Jersey durante los títulos de crédito, y entonces se me hizo un nudo en la garganta.
Ya no habria mas noches del Sábado, transportado al
Bada Bing, con las
strippers, la coca y las conspiraciones en el cuarto trasero.
No más tardes de verano con los chicos en
Satriale's, engullendo algún bocata de
provolone, pimientos y
cappocola en la terraza mientras se burlan de los federales en su cara.
No más "desapariciones misteriosas" de miembros de esta familia, de aquella familia, de la otra.
No más guerras en las callejuelas, en los restaurantes, en los lugares menos sospechados, entre
Nueva York y
Nueva Jersey.
No más momentos involuntariamente cómicos, patéticos y de algún modo entrañables protagonizados por tío
Junior.
No más yonkies delirios de grandeza hollywoodiense de
Christopher MoltisantiNo más
Silvio Dante haciendo gala de su sensatez, su elegancia,sus dotes de imitador de
Pacino.
No más diálogos inoportunos, salidas de tono, bromas chabacanas e hijoputeces de
Paulie Gualtieri.
No más crisis de identidad ni búsquedas de su reafirmación por parte de
Carmela.
No más cenas opíparas en el
Nuovo Vesubio, con el pobre
Artie Bucco metiéndose donde no debe.
No más ataques de pánico de
Tony. Ni infidelidades, ni sesiones privadas con la Doctora Melfi, ni explosiones de ira acojonantes, ni desarmantes (por inesperadas) demostraciones de amor, honor o lealtad, ni travesuras infantiles, ni excursiones a la nevera, ni noches en bata viendo los documentales sobre estrategas en el
History Channel...
Tony: ¿porqué eres tan cabronazo y sin embargo has llegado a caerme tan bien? Porqué te han hecho un personaje humano,
Tony, seguramente por eso.
Definitivamente, voy a echarte mucho de menos.